Reaviva tu hambre: La clave para la herencia y la productividad

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La razón por la que te sientes estancado, desmotivado o improductivo es simple: dejaste de tener hambre. El hambre es un fuerte deseo de consumir algo para saciarte. Pero la Biblia habla de un hambre especial, una que lleva a la plenitud, la productividad e incluso la herencia. El Salmo 107:36 (NVI) dice:
«Allí hace habitar a los hambrientos, para que establezcan una ciudad donde morar».

Esto significa que el hambre determina dónde habita una persona. Si equiparamos el hambre con la pasión, podemos decir: «Él hace habitar a los apasionados para que construyan una ciudad».  Ciudades, empresas, ministerios y destinos son construidos por aquellos que tienen hambre. El desafío hoy es que muchos han perdido esa hambre.

Proverbios 24:33-34 (NVI) nos advierte:  «Un poco de sueño, un poco de siesta, un poco de cruzar las manos para descansar: así te sobrevendrá la pobreza como un ladrón, y la necesidad como un hombre armado».  Cuando alguien deja de tener hambre, se vuelve complaciente. Deja de esforzarse, de crecer y de buscar más en la vida. La falta de hambre conduce al estancamiento. 

Salmo 107:37 (NVI) continúa diciendo:  «Siembra campos y planta viñas, para que den fruto». ¿  Quién siembra campos y planta viñas? Los que tienen hambre. La pasión impulsa a las personas a actuar, a invertir en su futuro y a dar fruto. El anhelo por las cosas de Dios te capacita para construir, sembrar y cosechar. Si no tienes pasión, ni hambre, ni motivación, no sembrarás, y sin sembrar, no puede haber cosecha. ¿Sigues teniendo hambre de tus sueños, de tu propósito y de la voluntad de Dios para tu vida? ¿O te has rendido, sintiéndote frustrado y cansado?

Salmo 107:38 (NVI) declara: «Él también los bendice, y se multiplican grandemente; y no deja que disminuya su ganado». ¿ A quién bendice y multiplica Dios? ¡A los ambiciosos, a los apasionados! A aquellos que se esfuerzan por triunfar. ¿Qué esperas de Dios en esta nueva etapa? ¿Qué metas específicas te has propuesto para el segundo trimestre del año?

Proverbios 16:3 (NVI) nos dice: «Encomienda al Señor tus obras, y tus pensamientos se afirmarán». Esto significa que debes tener planes que encomendar a Dios. Debes tener visiones que presentarle.

Habacuc 2:2 (NVI) dice: «Escribe la visión y grábala claramente en tablas, para que el que la lea pueda correr».  Una visión debe ser escrita. Un plan debe ser claro. ¿Qué buscas? ¿En qué crees? ¿Hacia dónde te diriges?

Clama a Dios y dile: «¡Señor, volveré a tener hambre! ¡Me niego a ser complaciente! ¡Me niego a dormir mientras mi destino espera! ¡Lléname de nueva pasión, nueva hambre y nuevo impulso!»

Esta es la temporada para despertar de tu letargo y tomar posesión de tu herencia.

Dios te bendiga. ¡Mantente hambriento!

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